lunes, 15 de junio de 2009

A la orilla de la chimenea


Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemiga, tu todo,
tu esclava, tu fiebre, tu dueña.

Y si quieres tambien
puedo ser tu estacion y tu tren,
tu mal y tu bien,tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesina…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombraa
la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy la mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digna y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.

Y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adios y tu “ven”,tu manta y tu frio,
tu resaca, tu lunes, tu hastío…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazado a una duda,
en mitad de la calle y desnudo.

Y si quieres tambien
puedo ser tu abogada y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu dia.

Tu rencor, tu por que, tu agonia…
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

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